viernes, 18 de enero de 2019

SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT

(*1175/+1275)

Fue un hombre santo y sabio, además de buen consejero. Recibia con amabilidad a débiles e importantes, y amó intensamente a la Virgen María. Nació en el año 1175 en Peñafort (España). Fue formado en una familia llena de valores, donde se forjó como persona y como cristiano. Comenzó sus estudios en Barcelona y ejerció como profesor en la Universidad de Bolonia, donde obtuvo el doctorado en derecho civil y eclesiástico. Al sentir el X llamado que el Señor le hacía, decidió S ingresar en la Orden de Predicadores ocho meses después de la muerte de Santo Domingo de Guzmán, fundador de esa Comunidad. Pidió a sus superiores que le pusieran oficios duros para hacer penitencia de sus pecados, especialmente de su orgullo, pero los superiores le pusieron la tarea de dedicarse a coleccionar las respuestas que los sabios antiguos de la Iglesia daban a ciertas preguntas difíciles de los fieles, lo cual llamó “Casos de conciencia” y compuso entonces su famoso libro llamado "Summa” o resumen de respuestas difíciles en la Confesión. San Raimundo obtuvo de Dios la “eficacia de la palabra”, es decir, su predicación lograba conmover a los oyentes y convertirlos por obra del Santo Espíritu. Así recorrió ciudades y campos de Aragón, Castilla

y Cataluña; los que lo acompañaban decían que parecía casi imposible que un predicador lograra tantas conversiones con sus sermones. Los últimos 33 años de su vida los dedicó a convertir cristianos pecadores y a obtener que muchos musulmanes se convirtieran al cristianismo. Murió en el año 1275 en Barcelona (España). En 1601 el Papa Clemente VIII lo canonizó.

jueves, 17 de enero de 2019

SAN CARLOS DE SAN ANDRÉS HOUBEN

(*1821/+1893) 

Sacerdote pasionista 

San Carlos llevaba siempre en la mano un pequeño crucifijo, para no apartarse de la contemplación de la Pasión, y celebró con mucho fervor la Santa Misa, que a menudo prolongaba más de lo común. Nació en 1821 en Monstergeleen (Holanda). Tras completar los estudios filosóficos y teológicos, recibió la ordenación sacerdotal. Fue un sacerdote de singular piedad que se distinguió particularmente en el ejercicio d* la obediencia; en la práctica de la! pobreza, de la humildad y de la sencillez, y, aún más, en la devoción a la Pasión del Señor. El Papa Benedicto XVI, durante la ceremonia de canonización de este santo, narró con fervor cómo “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado. Verdaderamente, en el caso de este sacerdote pasionista vemos cómo ese amor se derramó en una vida dedicada totalmente al cuidado de las almas. Durante sus numerosos años de ministerio sacerdotal en Inglaterra e Irlanda, la gente acudía en gran número a él para buscar su sabio consejo, su atención compasiva y su contacto sanador. En los enfermos y en los que sufrían reconocía el Rostro de Cristo crucificado, por quien tuvo devoción durante toda su vida. Bebió a fondo de los manantiales de agua viva que brotan del costado traspasado de Cristo, y con la fuerza del Espíritu Santo testimonió ante el mundo el amor del Padre. En el funeral de este amadísimo sacerdote, conocido afectuosamente como el padre Carlos de Mount Argus, su superior afirmó: El pueblo ya lo ha declarado santo”. Murió en el año 1893. El Papa Benedicto XVI lo canonizó en el 2007.

miércoles, 16 de enero de 2019

SANTA ISABEL ANA BAYLEY SETON

(*1774/+1821)
Se conoce por ser la primera Santa nacida en los Estados Unidos y la fundadora de las Hermanas de la Caridad de San José. Nació en Nueva York (Estados Unidos) en 1774, en el seno de una familia de la Iglesia Episcopaliana. Contrajo matrimonio con William Seton con el que tuvo cinco hijos; sin embargo, el 27 de diciembre de 1803 enviudó y cerca de un año y cuatro meses después, el 14 de marzo de 1805, se convirtió al catolicismo, lo cual supuso para ella múltiples pruebas, tanto interiores como exteriores, procedentes de parientes y amigos. El Papa San Juan XXIII, en la homilía del 17 de marzo de 1963, recalcó que esta santa mujer “llegó al catolicismo no a través de la negación del pasado, sino como a una meta providencial de estudio, de oración y de caridad, a la cual la disponía la orientación de su vida anterior. Un paso después de otro, se encontró en el seno de la Iglesia Católica, fue para ella un enriquecer el patrimonio que ya poseía, un abrir el cofre cerrado que estaba en sus manos, un penetrar en el conocimiento de la verdad plena, cerca de cuya morada se había encontrado desde sus jóvenes años. Isabel Seton, que fue objeto de especial amor a Dios y al prójimo, dio, a su vez, impulso y avance a la caridad”. En 1809, fundó el Instituto de Hermanas de la Caridad de San José en la Diócesis de Baltimore. Murió en Emmitsburg (Estados Unidos) en el año 1821. En 1975, el Papa Pablo VI la canonizó.

martes, 15 de enero de 2019

SANTOS BASILIO MAGNO Y GREGORIO NACIANCENO

Obispos y Doctores de la Iglesia 

Estos santos son recordados porque combatieron las herejías en contra de la divinidad del Hijo de Dios y la desigualdad divina del Espíritu Santo. San Gregorio Nacianceno nació en Capadocia (actual Turquía) en el año 330. Recibió el apelativo de teólogo por ser un gran defensor de la fe Trinitaria, la cual profesaba y por la cual decía: “Un solo Dios en tres Personas iguales y distintas”. Su gran amor por la Virgen María ío llevó a proponerla como modelo de vida cristiana. Su vida llena de fervor lo condujo a decir: “Nada me parece más grande que hacer callar a los sentidos; salir de la carne del mundo; recogerse en sí mismo; no ocuparse ya de las cosas humanas, salvo de las estrictamente necesarias; hablar consigo mismo y con Dios; vivir una vida que trascienda las cosas visibles; ser realmente un espejo inmaculado de Dios y de las cosas divinas, y llegar a serlo cada vez más, tomando luz de la Luz”. Murió en Nacianzo hacia el año 390. Estando en Atenas, conoció a San Basilio, quien nació en Cesárea de Capadocia (Turquía) hacia el año 330. Los éxitos mundanos no satisfacían su vida y creyó haber perdido mucho tiempo en vanidades, por eso exclamó: “Un día, como si despertara de un sueño profundo, volví mis ojos a la admirable luz de la verdad del Evangelio, y lloré por mi miserable vida”. Entre sus tratados teológicos recordamos uno de suma importancia: el tratado sobre el Espíritu Santo, quien lo movió a ser amante de la vida monástica y a establecer un nuevo modo de vivirla, centrado en la oración y el trabajo intelectual y manual. Fundó un monasterio en Turquía, donde sus monjes tenían escuelas y hospitales en los cuales se dedicaban al servicio de los pobres y mostraban la integridad de la vida cristiana. Murió en el año 379 con la esperanza de la vida eterna.

lunes, 14 de enero de 2019

SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

Iniciamos este año 2019 en Nombre del Señor y de la Madre de Dios y Madre Nuestra. Este dogma de fe, de la maternidad divina, fue declarado en el Concilio de Éfeso en el año 431. El Papa Francisco, en la Homilía de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios del año anterior, afirma que: “Madre de Dios es el título más importante de la Virgen. Pero nos podemos plantear una cuestión: ¿Por qué decimos Madre de Dios y no Madre de Jesús? Algunos en el pasado pidieron limitarse a esto, pero la Iglesia afirmó: María es Madre de Dios. Tenemos que dar gracias porque estas palabras contienen una verdad espléndida sobre Dios y sobre nosotros. Y es que, desde que el Señor se encarnó en María, y por siempre, nuestra humanidad está indefectiblemente unida a Él. Ya no existe Dios sin el hombre: la carne que Jesús tomó de su Madre es suya también ahora y lo será para siempre. Decir Madre de Dios nos recuerda esto: Dios se ha hecho cercano con la humanidad como un niño a su madre que lo lleva en el seno. La palabra madre (mater) hace referencia también a la palabra materia. En su Madre, el Dios del cielo, el Dios infinito se ha hecho pequeño, se ha hecho materia, para estar no solamente con nosotros, sino también para ser como nosotros. He aquí el milagro, he aquí la novedad: el hombre ya no está solo; ya no es huérfano, sino que es hijo para siempre. El año se abre con esta novedad. Y nosotros la proclamamos diciendo: ¡Madre de Dios! Es el gozo de saber que nuestra soledad ha sido derrotada. Es la belleza de sabernos hijos amados, de conocer que no nos podrán quitar jamás esta infancia”. Hoy también celebramos la Jornada Mundial de Oración por la Paz y le pedimos a nuestra Madre Santísima que custodie este año y traiga la paz de su Hijo a nuestros corazones y al mundo entero.

viernes, 11 de enero de 2019

EL SEÑOR HA ESTADO GRANDE CON NOSOTROS Y ESTAMOS ALEGRES

Con las palabras del Salmo (Sal 125, 3) damos inicio a este nuevo año que Dios Trinidad nos ha concedido. Son muchas las cosas que recibimos de Dios; aprendamos a valorarlas y a ser agradecidos con Aquel que es nuestro mayor proveedor. Haber vivido 365 días ya es motivo suficiente para decir: “El Señor ha estado grande con nosotros”. Este nuevo año está cargado de planes, sueños, metas e ilusiones; más al saber que Dios estará de nuestro lado y que sin importar las circunstancias Él siempre proveerá lo necesario para saber enfrentar la cotidianidad. Lo más importante es poner todo en manos de Dios, para que Él nos dé su Bendición y así esté presente su infinito e inefable Amor en cada instante de nuestra vida. 

Así como nos hemos planteado propósitos personales, profesionales y materiales, no dejemos de lado los propósitos espirituales, por ejemplo: Orar todos los días, recordemos que el tiempo le pertenece a Dios; leer la Sagrada Escritura, ojalá establezcamos un plan de lectura diaria; asistir con devoción y amor a la Eucaristía dominical y días de guarda, y si podemos hacerlo también entre semana mucho mejor; orar el Santo Rosario en familia, y hacer con frecuencia obras de misericordia, compartir con el que necesita las bendiciones que hemos recibido. 

Debemos perseverar en lo que nos hemos propuesto para que los frutos sean abundantes y la gracia divina permanezca en nuestros corazones; por eso, en este nuevo año vamos a tener la fe puesta en Dios, para que nada ni nadie nos desvíe del camino que lleva a la Salvación. Estamos llamados a vivir con coraje el presente, dejando en las manos de Dios lo venidero. 

Además, “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” porque nos ha regalado una Madre Maravillosa; por eso el año inicia con la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Ella nos enseña “a hacer lo que Él nos dice”, porque está convencida de que la Voluntad de Dios es nuestra mayor garantía. 

Hermanos, que este nuevo año traiga muchas cosas buenas, entre ellas el poder recorrer un camino espiritual que suscite en nosotros madurez, sensatez y sabiduría, para dar al mundo razón de nuestra fe. Queremos agradecerles su deseo de seguir con nosotros, de hacer parte de esta gran familia y permitirnos llegar hasta ustedes a través de la Palabra de Dios y de lo que Ella significa para todo creyente. Les deseamos UN FELIZ AÑO 2019.

jueves, 10 de enero de 2019

ARQUIDIÓCESIS DE BOGOTÁ VICARÍA PASTORAL EPISCOPAL TERRITORIAL DE SAN JOSÉ PARROQUIA SAN MARTÍN DE TOURS

La Parroquia San Martín de Tours comprende los barrios San Martín de Loba Sectores I y II, San Miguel, La Península y Malvinas Sectores I, II y III, ubicados en la localidad de San Cristóbal, en el sur de Bogotá. En la década de los años 70, un grupo de vecinos del sector de San Martín de Loba gestionó la celebración de la Santa Misa por primera vez y fue el Párroco de María Auxiliadora (La Victoria), el Padre Gustavo Jaramillo, quien acudió al llamado y asistía cada 8 o 15 días a celebrar. La comunidad vio la necesidad de construir una capilla y acudió al urbanizador Alvaro Abondano, quien donó un terreno para tal fin. 

Ese lote se ubicaba en Malvinas, sitio difícil para la asistencia del pueblo; ante esta situación, un grupo de fieles, junto con el Padre Jaramillo, decidieron hablar con el Vicario episcopal y consiguieron que la Curia les comprara el terreno donde actualmente está el templo. El comité comunitario, en cabeza del señor Alberto Montealegre, inició los trabajos de construcción de la capilla y con gran entusiasmo lo hicieron todos los domingos contando con la colaboración de familias enteras. A la llegada del Padre Valencia, nuevo párroco de María Auxiliadora, ya estaba lista la capilla y se celebraba allí la Eucaristía dominical. 

A lo largo de estos 35 años de vida del Templo, sus diferentes Párrocos han trabajado arduamente por construir ante todo una comunidad viva y capaz de responder al llamado de Jesús. En comunión con la Iglesia Universal y como comunidad de comunidades, la Parroquia busca edificar al ser humano como persona desde su realidad concreta y desde la familia, para que, con base en una experiencia profunda de Dios y en comunión con Él, pueda reflejar el Misterio del Amor divino en su relación con sus hermanos y consigo mismo, a través del compromiso de hacer visible el Reino de Dios en el mundo entero. Queremos favorecer un espacio de conversión permanente, para que todos, al sentir el amor de Dios, puedan anunciarlo con valentía a los demás en comunión con toda la comunidad creyente. Además, a la luz de la fe y movidos por la acción de Cristo, buscamos abrir entre todos nuevos caminos de sana convivencia, para que sea un espacio de comunión, fraternidad, justicia, misericordia y conversión. Para que este anuncio profético se pueda sentir en todos los rincones de la 

Parroquia, trabajamos arduamente en el Plan Arquidiocesano de Evangelización (Plan E), a fin de promover la formación evangelizadora de todos los laicos. 

Nuestra parroquia cuenta con un buen número de laicos comprometidos que viven su compromiso bautismal, participando de manera activa en los diferentes grupos apostólicos: Escuela Parroquial de Catequistas ESPAC, Catequesis parroquial Curso de Biblia, Catequesis pre sacramental de Comunión y Confirmación, Catequesis pre bautismal para padres y padrinos, Ministerio de la Sagrada Comunión (compuesto por varias personas que visitan los sábados, junto con el Párroco, a los enfermos) y Pastoral Social, que cuenta con el apoyo del Banco Arquidiocesano de Alimentos, la Vicaría Episcopal de San José y la Parroquia el Niño Jesús del 20 de Julio, para desarrollar quincenalmente el Programa Tejiendo Comunidad, que favorece con mercados a familias o personas en situación vulnerable. Estos grupos pastorales vienen respondiendo a las necesidades eclesiales y sociales en nuestra parroquia. 

El EPEM (Equipo Pastoral de Evangelización Misionera) fijó algunos criterios pastorales que han sido analizados, corregidos y aprobados para que sean los ejes transversales en la programación, desarrollo y evaluación de las diversas actividades pastorales. 

Enriquecidos con el proceso vicarial y arquidiocesano, se busca que en cada una de las acciones pastorales de la parroquia se encuentren los siguientes valores: espiritualidad, arraigo en la Palabra, unidad pastoral, formación permanente, calidad, excelencia y participación. Agradecemos a la Familia Minutos de Amor por darnos esta oportunidad para mostrar parte de nuestro trabajo pastoral a favor de esta comunidad parroquial.