martes, 23 de octubre de 2018

“QUIEN PIERDA SU VIDA POR MÍ LA ENCONTRARÁ”



Reunidos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, iniciamos una nueva semana con las bendiciones que Dios nos otorga en cada Eucaristía. Dios, en su infinito amor, desea que le correspondamos de la misma manera. Dos personas que se aman esperan que su amor sea correspondido. Esta idea viene marcada en la primera lectura cuando el profeta Jeremías expresa que “se ha dejado seducir por el Señor”. Cuando una persona se deja seducir, cede al amor de quien lo seduce y de la misma forma empieza a manifestar con gestos ese amor. El amor de Dios, en el profeta, arde como fuego, y por eso debe iluminar incluso a las personas que no son fieles ni se dejan seducir. ¿Estoy dispuesto a seducir al mundo con el mismo amor con que Dios me ama? Quien vive una experiencia de seducción de Dios comprende lo que el salmista hoy proclama: “Señor, a Ti te busco”, “mi alma está sedienta de Ti", “pues mejor es tu amor que la existencia”. Es un salmo de abandono total en el amor de Dios, es una verdadera seducción. San Pablo, con su exhortación: “presentar nuestras vidas a Dios como una ofrenda viva, agradable y santa”, nos pide una respuesta 


generosa al amor infinito de Dios; para lograrlo, no podemos dejarnos ganar por los criterios de este mundo sino por el cumplimiento de la voluntad de Dio?. Unn experiencia de seducción no puede dejar de lado el seguimiento "verdadero" do Jesús asumiendo su cruz; es decir, siendo fieles a Dios y comprometiéndonos con la instauración de su Reino. “Cargar la cruz” es llevar encima siempre el amor de Dios y colocarlo como escudo ante cualquier adversidad. 

Oración Colecta: Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu Nombre para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. 

Por nuestro Señor Jesucristo.

lunes, 22 de octubre de 2018

SANTA TERESA DE CALCUTA

 (*1910/+1997) 


Virgen y fundadora de las Misioneras de la Caridad. Nació en 1910 en Skopje, Macedonia. Ingresó en el Instituto de las Hermanas de Loreto, en Irlanda, y tomó el nombre de María Teresa, en honor a Santa Teresa de Lisieux. En 1937 hizo su profesión perpetua, convirtiéndose como ella misma dijo, en “esposa de Jesús para la eternidad”. En 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, recibió la “inspiración”; fue así como fundó la Congregación Religiosa de Misioneras de la Caridad, con el carisma del servicio a los más pobres entre los pobres. El Papa Francisco, el 4 de septiembre de 2016, día en que canonizó a la Madre Teresa, predicó con fervor: “Ella ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre. Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la sal que daba sabor a cada obra suya, y la luz que iluminaba las tinieblas”. Murió en Calcuta, India, en 1997. Fue canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016. 

viernes, 19 de octubre de 2018

FRANCISCO MISIONERO DE LA MISERICORDIA



El pastor que huele a oveja, su vida y ministerio 



Su nombre de pila es Jorge Mario Bergoglio. Nació el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentina. Hijo de emigrantes piamonteses: su padre, Mario, era contador y empleado en ferrocarril, mientras que su madre, Regina Sivori, se ocupaba de la casa y de la educación de los cinco hijos. 

Se diplomó como técnico químico, luego eligió el camino del sacerdocio e ingresó en el seminario diocesano de Villa Devoto. El 11 de marzo de 1958 pasó al noviciado de la Compañía de Jesús •y completó los estudios de humanidades en Chile. En 1963, al regresar a Argentina, se licenció en filosofía en el Colegio San José. Entre 1964 y 1965 fue profesor de literatura y psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe y en 1966 enseñó las mismas asignaturas en el Colegio del Salvador en Buenos Aires. De 1967 a 1970 estudió Teología en el Colegio San José y obtuvo la licenciatura. 

El 13 de diciembre de 1969 recibió la ordenación sacerdotal del arzobispo Ramón José Castellano. Prosiguió la preparación en la Compañía de Jesús de 1970 a 1971 en Alcalá de Henares (España) y el 22 de abril de 1973 emitió la profesión perpetua. De nuevo en Argentina, fue maestro de novicios en Villa Barilari en San Miguel, profesor en la facultad de teología, consultor de la provincia de la Compañía de Jesús y también rector del Colegio. El 31 de julio de 1973 fue elegido provincial de los jesuitas de Argentina, tarea que desempeñó durante seis años. Después reanudó el trabajo en el campo universitario y entre 1980 y 1986 es de nuevo rector del colegio de San José, además de párroco en San Miguel. En marzo de 1986 se trasladó a Alemania para ultimar la tesis doctoral; posteriormente los superiores lo envían al colegio del Salvador en Buenos Aires y después a la iglesia de la Compañía en la ciudad de Córdoba, como director espiritual y confesor. 

Después, el cardenal Antonio Quarracino lo llama como su estrecho colaborador en Buenos Aíres. Así, el 20 de mayo de 1992, Juan Pablo II lo nombra obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires el 27 de junio recibe la ordenación episcopal y tomó como lema “Miserando atque eliogendo” (lo miró con misericordia y lo eligió) y en el escudo incluyó el cristograma IHS, símbolo de la Compañía de Jesús; elementos que prolongara en su pontificado. Tiempo después fue nombrado vicario episcopal de la arquidiócesis de Flores y el 21 de diciembre de 1993 se le encomienda también la tarea de vicario general de la arquidiócesis. El 3 de junio de 1997 fue promovido con id arzobispo coadjutor de Buenos Aires. El 28 de febrero de 1998 fue elegido como arzobispo primado de Argentina. El 6 de noviembre del mismo año fue nombrado Ordinario para los fieles de rito oriental residentes en el país y desprovistos de Ordinario del propio rito.



Tres años después, Juan Pablo II lo crea cardenal, asignándolo el titulo do san Roberto Belarmino. En esa ocasión, invitó a los fieles a no acudir a Roma para celebrar el ministerio, sino a destinar a los pobres el dinero del viaje Gran canciller de la Universidad Católica Argentina, es autor do los libros Meditaciones para religiosos (1982), Reflexiones sobre la vida apostólica (1986) y Reflexiones de esperanza (1992). 

En octubre de 2001 fue nombrado relator general adjunto para la décima asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos. En el Sínodo subrayó la «misión profética del obispo», su «ser profeta de justicia», su deber de «predicar incesantemente» la doctrina social de la Iglesia, pero también de «expresar un juicio auténtico en materia de fe y de moral». Mientras tanto, en América Latina su figura se hacía cada vez más popular; a pesar de esto no perdió la sobriedad de trato y el estilo de vida riguroso, casi «ascético». Con este espíritu, en 2002 declina el nombramiento como presidente de la Conferencia episcopal argentina, pero tres años después fue elegido y más tarde reconfirmado por otro trienio en 2008. Entre tanto, en abril de 2005, 

participó en el cónclave en él fue elegido Benedicto XVI. Servía a la Santa Sede como miembro de las Congregaciones para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, para el clero, para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica; del Consejo pontificio para la familia y de la Comisión pontificia para América Latina. 

El 11 de febrero de 2013, el entonces Papa Benedicto XVI anunció su renuncia al ministerio petrino, la cual se haría efectiva el 28 de febrero del mismo año y daría paso a la citación del cónclave. En la quinta ronda de votaciones del segundo día del cónclave, el 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglío fue elegido sucesor de San Pedro. Además de ser el primer papa americano, su elección es interesante por ser el primero no europeo desde el año 741, cuando falleció Gregorio III, de origen sirio. 

Su nombre: Aunque sus raíces están en lo profundo de los jesuítas, eligió llamarse “Francisco” como un llamado a la renovación espiritual de la Iglesia, el reforzamiento de la vida comunitaria, la sobriedad en la vida y el respeto por el medio ambiente. Dimensiones en las que ha demostrado cumplimiento durante estos años. El Papa optó por este nombre gracias a las palabras que le dijo el cardenal brasileño Claudio Hummes cuando contaba con la mayoría de los votos: “No te olvides de los pobres”. 

En los años en que ha timoneado la Iglesia, el Papa Francisco ha demostrado sus deseos de que ella recupere su dimensión espiritual de servicio y protección a los más necesitados; al tiempo, invita constantemente a salir, a ir a las periferias y transformar todo con la alegría del amor de Dios. Su visita a nuestro país no es un acontecimiento más, sino la oportunidad de dar «I primer paso a la construcción de un mejor mañana donde no haya guerras, injusticia ni sufrimiento. 

Sus viajes misioneros a América: Brasil (Jornada Mundial de la Juventud, 22 al 29 de junio de 2013), Ecuador, Bolivia y Paraguay (5 al 12 de julio de 2015), Cuba y Estados Unidos (19 al 28 de septiembre de 2015), México (12 al 18 de febrero de 2016) y Colombia (6 al 10 de septiembre de 2017); también se confirmó su visita a Perú el año próximo, del 18 al 21 de enero. 


Extracto de su magisterio (orden cronológico): 

Encíclica Lumen Fidei (29 de junio de 2013, sobre la fe). 

Exhortación apostólica Evangelii Gaudium (24 de noviembre de 2013, sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual). 

Bula Misericordiae Vultus (11 de abril de 2015, por la cual se convoca el jubileo extraordinario de la misericordia). 

Encíclica Laudato si' (24 de mayo de 2015, sobre el cuidado del medio ambiente). 

Exhortación apostólica Amoris laetitia (19 de marzo de 2016, sobre el amor en la familia). 

Constitución apostólica Vultum Dei quaerere (29 de junio de 2016, sobre la vida contemplativa femenina). 

Motu proprio Maíorem hac dilectionem (11 de junio de 2017, sobre el ofrecimiento de la vida).

jueves, 18 de octubre de 2018

SANTOS ARCÁNGELES GABRIEL, MIGUEL Y RAFAEL



Hoy festejamos el aniversario de la dedicación de la gran Basílica construida en honor de San Miguel en el siglo V en la vía Salaria en Roma, la cual fue consagrada por el Papa León I. En la Liturgia de las Horas, el Papa San Gregorio Magno nos dice que “los que transmiten mensajes de menor g importancia se llaman Ángeles, los que ¡jj anuncian cosas de gran trascendencia > se llaman Arcángeles. Por la misma razón se les atribuyen también nombres personales, que designan cuál es su actuación propia. Porque en aquella ciudad santa, allí donde la visión del Dios omnipotente da un conocimiento perfecto de todo, no son necesarios estos nombres propios para conocer a las personas, pero sí lo son para nosotros, ya que a través de estos nombres conocemos cuál es la misión específica para la cual nos son enviados. Y, así, ‘Miguel’ significa: ¿Quién como Dios?, ‘Gabriel’ significa: Fortaleza de Dios, y ‘Rafael’ significa: Medicina de Dios. Por esto, cuando se trata de alguna misión que requiera un poder especial, es enviado Miguel, dando a entender por su actuación y por su nombre que nadie puede hacer lo que solo Dios puede hacer. De ahí que aquel antiguo enemigo, que por su soberbia pretendió igualarse a Dios, diciendo: Escalaré los cielos, por encima de los astros divinos levantaré mi trono, me igualaré al Altísimo, nos es mostrado luchando contra el Arcángel Miguel, cuando al fin del mundo será desposeído de su poder y destinado al extremo suplicio, como nos lo presenta San Juan: Se entabló una batalla con el arcángel Miguel. A María le fue enviado Gabriel, cuyo nombre significa: ‘Fortaleza de Dios', porque venía a anunciar a aquel que, a pesar de su apariencia humilde, había de reducir a los Principados y Potestades. Era, pues, natural que aquel que es la fortaleza de Dios anunciara la venida del que es el Señor de los ejércitos y héroe en las batallas. ‘Rafael’ significa, como dijimos: Medicina de Dios; este nombre le viene del hecho de haber curado a Tobías, cuando, tocándole los ojos con sus manos, lo libró de las tinieblas de su ceguera. Si, había sido enviado a curar, con razón es llamado Medicina de Dios”.

miércoles, 17 de octubre de 2018

SAN JERÓNIMO

(*347/+420) 

Presbítero, Doctor de la Iglesia y traductor de la Biblia del griego al latín. Nació en Estridón, Dalmacia, hacia el año 347. Tras una juventud desordenada, se trasladó a Roma, en donde siguió estudios de letras en la escuela del famoso retórico Donato. Luego de recibir las órdenes sacerdotales, llegó a ser secretario del Papa Dámaso, hombre culto que hablaba con fluidez diversos idiomas. San Jerónimo emprendió la monumental obra de la traducción de la Biblia por encargo del Papa, “La Vulgata”, que llevó a feliz término. Siempre recordaremos el lema que nos dejó: “El estudio de la Escritura es la búsqueda de Dios". El Papa Benedicto XVI se hizo este interrogante: “¿Qué podemos aprender nosotros de San Jerónimo? Podemos aprender a amar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura. Dice San Jerónimo: ‘Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo'. Por eso es importante que todo cristiano viva en contacto y en diálogo personal con la Palabra de Dios, que se nos entrega en la Sagrada Escritura. Este diálogo con ella debe tener siempre dos dimensiones: por una parte, debe ser un diálogo realmente personal, porque Dios habla con cada uno de nosotros a través de la sagrada Escritura y tiene un mensaje para cada uno. No debemos leer la sagrada Escritura como una palabra del pasado, sino como Palabra de Dios que se dirige también a nosotros, y tratar de entender lo que nos quiere decir el Señor. Pero, para no caer en el individualismo, debemos tener presente que la Palabra de Dios se nos da precisamente para construir comunión, para unirnos en la verdad a lo largo de nuestro camino hacia Dios”. San Jerónimo murió en Belén, Palestina, en el año 420.

martes, 16 de octubre de 2018

SAN WENCESLAO DE BOHEMIA

(*907/+932) 

Mártir. Nació en el año 907 en Stchov, cerca de Praga, República Checa. Su abuela, Santa Ludimila, se encargó de su educación, inculcándole el amor y servicio al Padre Celestial en la Iglesia. Cuando era todavía muy joven, perdió a su padre en una de las batallas contra los magiares; su madre asumió el poder e instauró, bajo la influencia de la nobleza pagana, una política anticristiana. Ante esta terrible situación, su abuela trató de persuadir al príncipe Wenceslao para que asumiera el trono y dar la posibilidad de vivir el cristianismo con tranquilidad, lo que provocó que los nobles asesinaran a la abuela al considerarla una latente amenaza para' sus intereses. Wenceslao fue proclamado rey por la voluntad del pueblo y como primera medida anunció que apoyaría decididamente la Iglesia de Dios, dando libertad a la fe en Jesús. El Papa Benedicto XVI, en una homilía en honor a San Wenceslao, proclamo que este santo “tuvo el valor de anteponer el reino de los cíelos a la fascinación del poder terreno. Su mirada jamás se separó de Jesucristo, quien padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo, para que sigamos sus huellas. Se mantuvo fiel a las enseñanzas evangélicas que le había impartido su santa abuela, la mártir Ludmila. Siguiéndolas, antes aún de comprometerse en la edificación de una convivencia pacífica dentro de la patria y con los países limítrofes, se esforzó por propagar la fe cristiana. Socorría a los ministros de Dios y embelleció también muchas Iglesias". Aprendió del Señor a ser “misericordioso y piadoso”, y animado por el espíritu evangélico llegó a perdonar incluso a su hermano, quien había atentado contra él. San Wenceslao murió martirizado a manos de su hermano Boleslao que ambicionó el trono real, el 28 de septiembre del año 932, aproximadamente.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Himno a la Virgen del Pilar y oraciones

Virgen Santa, Madre mía. 


Luz hermosa, claro día. 

Que la tierra aragonesa 

te dignaste visitar. 



¡Cantad, cantad, 

himnos de honor y alabanza! 

¡Cantad, cantad, 

a la Virgen del Pilar! 



Este pueblo que te adora, 

de tu amor favor implora, 

y te aclama y te bendice 

abrazado a tu Pilar. 



¡Cantad, cantad, 

himnos de honor y alabanza! 

¡Cantad, cantad, 

a la Virgen del Pilar! 



Pilar sagrado 

Faro esplendente, 

Rico presente 

de caridad, 

Pilar bendito 

Trono de gloria. 

Tú a la victoria 

nos llevarás. 

¡Cantad, cantad, 

himnos de honor y alabanza! 

¡Cantad, cantad, 

a la Virgen del Pilar! 





¡Cantad, cantad, 

himnos de honor y alabanza! 

¡Cantad, cantad, 

a la Virgen del Pilar! 



ORACIONES 



La devoción a la Santísima Virgen del Pilar ha sido objeto de un especial culto por parte de los españoles y los países hispanomareicanos. Dificilmente podrá encontrarse en el amplio territorio hispano un pueblo que no guarde con amor la pequeña y entrañable imagen de nuestra señora sobre la santa columna. No olvidar también como muchas instituciones la veneran como patrona. 



Prueba de ello son las variadas oraciones que se le dedican a la Virgen en esta singular advocación del Pilar, entre las que citamos unas cuantas: 

Oración