martes, 9 de octubre de 2018

NOVENA NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

I. ORACIONES INICIALES Y FINALES 



ORACIONES INICIALES 

Postrado humildemente con una firme esperanza en Dios, y en la poderosa protección de la Santísima Virgen, comenzara diciendo: Por la señal de la Santa Cruz, etcétera. 


Acto de contrición 

Señor mío Jesucristo, Dios Hombre verdadero, Criador y Redentor mío. Por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar; apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, restituir y satisfacer, si algo debiere. Ofrézcoos mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados. Y como os suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los merecimientos de vuestra preciosa sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén. 


Oración preparatoria para todos los días 

¡Oh Señor Omnipotente! en vuestra soberana presencia derramo todo mi corazón, implorando vuestra bondad: yo soy aquella oveja perdida que mi amado Jesús, como Pastor bueno, se afanó tanto en buscarla, la redimió con su preciosísima sangre, y la tomó sobre sus hombros, para volverla al redil de la Iglesia. ¿Permitiréis ahora que se pierda? ¡Ay de mí, me confundo a mí mismo! La causa verdaderamente es mía, porque se trata de mi eterna salud, pero también es vuestra, porque se interesa vuestra gloria. Mas entre tanto viva sobre la tierra, me hallo en la incertidumbre de mi salvación. En semejante conflicto, permitid, Señor, que desahogue con suspiros el profundo sentimiento que aflige mi corazón. Porque, qué me importará ganar el Universo, si me pierdo para siempre. Por esta causa tan importante, elevo mis fervorosos ruegos hasta el trono de vuestra gracia, suplicándoos que libréis mi alma de las furias del león infernal. En Vos confío, Madre piadosa, favorecedme en tan grave necesidad. Acordaos ¡oh graciosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir de nadie, que habiéndose acogido a vuestra protección, pidiendo vuestro amparo, e implorando vuestra intercesión, se haya perdido. Animado yo con esta confianza, acudo a Vos: pecador como soy me presento gimiendo y suplicándoos, que me adoptéis para siempre como hijo, que toméis a vuestro cargo mi eterna salvación. No despreciéis mis palabras, Vos que sois Madre de la palabra eterna. Oídlas propicia, y despachadlas favorablemente, éste será todo mi consuelo sobre la tierra, y me inspirará la más segura confianza de ser colocado un día entre los Coros de los Ángeles, donde alabaré para siempre a Dios mi Salvador, y cantaré eternamente las misericordias de mi excelsa Protectora. Así sea. 

Leer y meditar a continuación la lectura del día que corresponda: 


ORACIONES FINALES 

Terminar cada día rezando cinco Avemarías y las oraciones finales: 

Cinco Avemarías 

1. En alabanza de la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza. Avemaría. 

2. Por haberle erigido el Apóstol Santiago, por mandato de la Santísima Virgen, su santo Templo en Zaragoza, el primero del mundo dedicado a su nombre. Avemaría. 

3. Por habernos dejado como un don precioso su sagrada Imagen, que es nuestro amparo y consuelo en toda tribulación. Avemaría. 

4. Por el santo Pilar o Columna angélica, símbolo de la fortaleza y estabilidad de la fe católica en Zaragoza, hasta el fin del mundo. Avemaría. 

5. En acción de gracias por los infinitos beneficios que desde su venida nos ha dispensado como excelsa Protectora de nuestra España. Avemaría. 


Ahora se pide al Señor, por la intercesión de la Santísima Virgen, la gracia particular que cada uno desea conseguir en esta Novena; y luego se dice la siguiente oración final: 

Oración final 

¡Oh María! ¡Hija de Dios Padre!, amparad a la Iglesia, que desde su principio ha reclamado vuestra protección. Reconoced en ella la Esposa de Vuestro único Hijo, que la ha rescatado con el precio de toda su sangre. Haced que resplandezca con tal brillo de santidad, que pueda presentarse digna de su divino Esposo, y del precio con que fue redimida ¡Madre de Dios Hijo! que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. ¡Aurora brillante de este sol divino! disipad las tinieblas de la herejía y del cisma. Haced que todos sigan la luz de la verdad, y se apresuren a entrar en el seno de la verdadera Iglesia, donde juntamente con Jesús os conozcan con una viva fe, os invoquen con una esperanza firme, y os amen con un amor perfecto. ¡Esposa del Espíritu Santo, que ha reunido en un sólo rebaño y en una misma religión, tantas y tan diferentes naciones!, derramad sobre los Príncipes cristianos y sus ministros la abundancia de gracias, de que sois dispensadora. Penetrad sus corazones del espíritu de paz y de concordia, que al nacer vuestro hijo se anunció a la tierra: que nada emprendan contrario a la paz y libertad de vuestra Iglesia. ¡Oh María, Templo de la Santísima Trinidad, ¡toda pura y sin mancha en vuestra Concepción! Mirad con ojos de misericordia a la nación española, vuestra nación predilecta, que tanto habéis distinguido de las demás; a pesar de sus pecados, continuad siempre en amarla: mantenedla en la fe católica, apostólica, romana: conservadla en la unidad católica, a fin de que defendida por vuestra gracia de todo error estando al abrigo de toda disensión, y consagrada a servir a vuestro Santísimo Hijo y a Vos con un culto digno, pueda marchar constantemente al fin que le habéis prometido, y merecer teneros siempre por su Protectora en la tierra, y por su Reina y Corona en el Cielo. Así sea. 

DÍA PRIMERO 

[Ir al principio de este documento] 



Milagrosa venida de la Santísima Virgen en carne mortal a Zaragoza 

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. 

¡Oh Santísima Virgen María! ¡Vos en Zaragoza! Yo os saludo, Soberana Reina, en el día más feliz que vieron las naciones. ¡Grata memoria! Que, pasando de generación en generación, mantiene por diecinueve siglos una devoción tierna, una piedad constante, y un agradecimiento. ¡Milagrosa venida! Que así transporta nuestros corazones en un santo júbilo, y excita en nosotros los más tiernos sentimientos de piedad y gratitud eterna. ¡Fineza admirable! ¡Predilección singular! ¡Exceso de amor! Cuando la Madre de Dios vivía aún en la famosa Ciudad de Jerusalén, oficiosamente ocupada en el cuidado de la naciente Iglesia, se dignó venir a Zaragoza a visitarnos en persona. Esta es la tradición más autorizada y respetable. En el año 40 de la Era cristiana, dominando el Imperio Romano, y predicando el Santo Evangelio en esta misma Ciudad, el Protomártir entre los Apóstoles nuestro Patrón Santiago, al tiempo que oraba con sus discípulos en las orillas del Ebro, a la media noche del dos de enero, se le apareció la Santísima Virgen, Madre de Dios y Reina del Cielo, viviendo aún en carne mortal, llena de majestad, y acompañada de coros de Ángeles, que cantaban diversas alabanzas. Los Ángeles, según su piadosa tradición, traían su Sagrada Imagen y una Columna de jaspe, que hoy con tanta devoción veneramos. ¡Oh beneficio incomparable! ¿De dónde a nosotros tanto favor ¿Por qué es Zaragoza la predilecta? Cosas grandes se han dicho de ti, Ciudad Augusta; pero ninguna eleva tanto tu grandeza, como la venida de la Santísima Virgen en carne mortal. ¡Oh Ciudad de María! Este favor no dispensado a nación alguna forma tu verdadera gloria, y cubre tu suelo clásico de honor, de riqueza, de nobleza, y la memoria de esta prodigio inmortalizada en los fastos de la Iglesia, hará eterna tu gloria, y la de la nación española. 

Oración final. ¡Oh Reina ¡Oh Madre! ¡Oh Señora! ¡Cuánto os debo por este beneficio tan singular! ¡Y cuán poco es lo que yo he hecho hasta aquí en obsequio vuestro! Mi alma se deshace en llantos de ternura, y siente infinitamente no haberos correspondido. Pero sois Madre de bondad, yo me acojo a vuestra protección, suplicándoos humildemente, que, sin atender a mis iniquidades, sino sólo a vuestra misericordia, seáis mi intercesora y abogada para con Dios, y así mi alma, horriblemente deforme por la culpa, recobrará su belleza; herida de muerte, sanará; muerta espiritualmente, volverá a la vida; y como dice el Apóstol, se hará como una nueva criatura en Jesucristo. Esta, gracia principalmente os pido, y la particular que deseo en esta novena, si me conviene para el mayor bien de mi alma. Los Angeles os alaben. Amén. 

Terminar con las oraciones finales para todos los días. 



DÍA SEGUNDO 

[Ir al principio de esta página] 



La Santísima Virgen manda al apóstol Santiago que le erija un templo a su nombre en el mismo lugar que le señala 

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. 

La Reina de los Cielos y Abogada nuestra, no sólo nos ha distinguido entre todas las naciones con su venida a Zaragoza, sino que para perpetuar la memoria de tan singular beneficio, mandó al Apóstol Santiago edificase un templo a nombre de tan gran Señora. El santo Apóstol, vuelve de su éxtasis y de su rapto por el resplandor de su presencia, oye las dulces palabras con que le habla de este modo: Santiago, este es el lugar que yo he elegido: aquí quiere el Omnipotente que dediques un templo, que llevando mi nombre, sea el suyo engrandecido. Este ha de ser mi templo y casa, mi propia herencia y posesión; en el se manifestará la virtud del Altísimo por mi intercesión y mis ruegos a favor de los que pidieren con verdadera fe y piadosa devoción. Aquí se obrarán prodigios, y portentos admirables, especialmente en aquellos que en sus necesidades invocaren mi favor. Mira también ese Pilar, él quedará aquí, y colocada sobre él mi propia Imagen. En testimonio de esta verdad y promesa, estará en este lugar con la fe, hasta el fin del mundo, y nunca faltará en esta Ciudad, quien venere el nombre de Jesucristo, mi Hijo. ¡Qué generosidad! ¡ Qué amor el que nos muestra la Santísima Virgen! La Reina del Cielo ha colocado su trono en Zaragoza Llegaos, hijos de la Iglesia, a este trono de misericordia, pedid con confianza favores y gracias, que esta tierna Madre está empeñada en vuestro bien. ¿Quién jamás la invocó en sus necesidades que no fuera luego socorrido? 

Oración final. Yo clamo, pues, a Vos, Madre amada; poderosa sois para librarme de la muerte eterna, como habéis librado a innumerables pecadores, alcanzándoles tiempo de penitencia inspirándoles arrepentimiento de sus culpas. Os ruego con toda la efusión de 

mi corazón contrito y humillado, que os compadezcáis de este siervo infiel, que restituyáis a la amistad de Dios a este hijo ingrato, que arrepentido clama a Vos. Salvadme, Madre mía, no permitáis que perezca para siempre. Alcanzadme también la gracia particular que pido en esta Novena, si me conviene para el mayor bien de mi alma. Coros celestiales, ensalzad a María, como Reina suprema de los Cielos. Amén. 

Terminar con las oraciones finales para todos los días. 



DÍA TERCERO 

[Ir al principio de esta página] 

La Santísima Virgen nos dejó como un don precioso su sagrada imagen que es nuestro amparo y consuelo en toda tribulación 

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. 

Grande y digno de toda nuestra gratitud es el beneficio que nos dispensó la soberana Reina de los Angeles con su venida a Zaragoza, pero también es digno de todo nuestro aprecio, el monumento eterno, la memoria perenne de habernos dejado su sagrada Imagen como un don precioso del Cielo. ¡Oh! ¿Cómo hemos de olvidar beneficios tan singulares, si tenemos siempre a nuestra consideración un recuerdo perpetuo de las finezas de su maternal amor para con nosotros? Acudimos a los pies de tan gran Señora. ¿Pero con qué confianza? Acudimos a derramar toda la efusión de nuestro corazón, en todas nuestras angustias y tribulaciones. Y apenas llegamos a su soberana presencia, ¡oh qué consuelo experimenta luego nuestro afligido espíritu! ¡Oh, cómo se desahoga nuestro corazón en tiernos suspiros! ¡Oh qué ternura, qué dulce consuelo sentimos, cuándo nos postramos en su cámara Angelical! Nuestra alma se enajena de gozo al considerar que en este propiciatorio quedó nuestra benigna Ester, con la vara de oro del celestial Asuero en sus manos, para alcanzarnos favores y gracias. En esta casa de Angeles, a los pies del trono de la Reina celestial, es donde se han enjugado las lágrimas de tantos afligidos, donde se han templado los gemidos de tantos desconsolados, y donde se han acallado los clamores de tantos desesperados. Todo esto publica a cada paso la gratitud de los españoles más piadosos, y de cuantos verdaderos adoradores acuden a admirar de cerca esta gloriosa Jerusalén, quienes ven cumplido en este santo Templo, de María del Pilar, lo que pedía Salomón al Señor en la dedicación de su santo Templo, cuando decía: "si el extraño y el que no es de tu pueblo, viniere de lejos atraído de la fama de tu grande nombre, y te adorare en este lugar, tú le oirás desde tu firmísima habitación, y cumplirás todas las cosas, por las que el peregrino te invocare, para que todos reconozcan y respeten su sagrado nombre, como lo hace tu querido pueblo." 

Oración final. ¡Oh Madre amorosa! Yo, aunque hijo ingrato, pero defensor de vuestras glorias, publicaré a voz en grito, por todo el universo, que cuantos os han invocado en sus necesidades y peligros, han experimentado los auxilios y consuelos que generosamente derramáis sobre los que os imploran con fervor. ¡Pero cuánto mas nosotros que somos vuestros favorecidos, y que tantas pruebas tenemos de vuestra bondad y compasión! Cuantas veces hemos exclamado ¡oh ,Madre de Dios del Pilar, sed nuestro amparo y consuelo en nuestra tribulación!, otras tantas nos habéis consolado. Continuad, Madre compasiva, en favorecernos, y principalmente calmad nuestros temores en la hora de nuestra muerte. ¡Oh cómo nos angustia la memoria de aquel momento terrible! Consoladora de los afligidos, asistidnos en aquella hora de turbación, y disipad todos nuestros temores. Proteged a vuestros hijos y devotos. Recibidnos en vuestros brazos, y muramos en ellos, para resucitar felizmente a la vida eterna. Concededme también la gracia particular que os pido en esta Novena, si me conviene para el mayor bien de mi alma. Criaturas todas de la tierra, saludad a María como gran Señora del universo. Amén. 

Terminar con las oraciones finales para todos los días. 



DÍA CUARTO 

[Ir al principio de esta página] 

La Santísima Virgen nos dejó el pilar santo o columna angélica, símbolo de la fortaleza y estabilidad de la fe católica en Zaragoza hasta el fin del mundo 

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. 

Zaragoza posee una rica alhaja, un precioso tesoro, una sagrada Columna, que la ennoblece, la protege, la honra y la ilustra. ¿De quién ha recibido este regalo tan magnifico, este don tan apreciable, sino de María? Esta es toda tu felicidad, Católica España, nación magnánima. La Reina celestial fijó en Zaragoza esta misteriosa Columna, significando a los siglos futuros, que perpetuaba gloriosamente entre nosotros el precioso depósito de la fe que nos había confiado. El orbe católico admira la firmeza de esta Columna, que se ha conservado inmoble, en el mismo lugar que señaló la Santísima Virgen, sin que las conquistas de los romanos, el odio de los herejes, el furor de los árabes, haya turbado su permanencia. Todo certifica la grandeza de su fundamento, y la fuerza poderosa de nuestra Princesa. La India, el Asia, el Africa, sacudieron el yugo de Jesucristo. El universo entero se admiró de verse arriano, en expresión de San Jerónimo. Pero la ciudad de María, fundada sobre la firme Columna, no ha perdido como Jerusalén, su primitivo esplendor. La antorcha de la fe, que la Santísima Virgen encendió en su venida, no se ha extinguido. Innumerables Mártires que forman la gloria de la religión, y el honor de Zaragoza, fueron sacrificados en su defensa. 

Oración final. ¡Oh Madre de Dios del Pilar! Haced que veneremos esta Columna de nuestra gloria, anuncio de tantas felicidades. Sea nuestra fe semejante a su firmeza y peleemos con valor contra los enemigos de nuestra alma, que confiando en el auxilio que nos significa esta misteriosa Columna, venceremos. Cúmplase así, Madre de los españoles, haced que perseveremos constantes en la fe, y si fuere necesario, muramos en su defensa, imitando el glorioso ejemplo que nos dejaron nuestros mayores, y así conseguiremos la palma y la corona que está prometida a los vencedores, y cantaremos el triunfo uniéndonos para siempre con el coro de los mártires. Concededme, Madre piadosa, la gracia particular que os pido en esta Novena, si conviene para mi salvación. Los Angeles os alaben. Amén. 

Terminar con las oraciones finales para todos los días. 



DÍA QUINTO 

[Ir al principio de esta página] 

Glorias y excelencias del santo templo del Pilar de Zaragoza, el primero del mundo dedicado a la Santísima Virgen. 

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. 

¡La misma Reina de los Cielos y abogada nuestra es la Fundadora de este Templo augusto! Si nuestros mayores vieron en los primeros siglos de la salud cristiana, esa Arca de la nueva Alianza, colocada en la humilde Silo, y bajo un pobre techo edificado por el Protomártir entre los Apóstoles, nuestro Patrón Santiago, y sus santos discípulos, nosotros la adoramos ya elevada a la majestad y magnificencia de este admirable y suntuoso Templo. ¡Oh Trono! ¡Oh monumento de la Reina Celestial! Este es el primer templo del mundo dedicado en honor de la Santísima Virgen. Su célebre invocación del Pilar, ha sido llevada a todas las naciones del Universo, con gloria de su nombre. ¡Oh Ciudad augusta! Tú verás aumentarse la devoción de los fieles, y el orbe católico será un emulo de las glorias de este Templo. Porque no es un edificio, en que haya sólo que admirar la magnificencia, como en el Templo de Salomón la maravilla de su fábrica, no; su grandeza es tanto más excelsa, cuanto que no toma su origen de las obras de los hombres. 

Oración final. ¡Oh Reina Celestial! Si me sorprende la riqueza y primor de vuestro magnífico Tabernáculo, más bien admiro los tesoros celestiales que en este Propiciatorio dispensáis a vuestros devotos. ¡Oh templo Angélico! Gentes d todas las naciones vienen de lejos atraídas de la fama y honor de tu nombre, y se postran a los pies del trono de la Madre de Dios del Pilar los pueblos más distantes de la tierra. Los reyes católicos dejan su trono y vienen a Zaragoza a adorar tu santa Imagen, ofrecen sus fervientes votos y consiguen dones y gracias singulares, y transportados de gozo exclaman, que son mayores los tesoros celestiales que en su santo Templo dispensa la Santísima Virgen, que la fama misma de su nombre. ¡Oh Madre tierna! Mostrad que sois nuestra Madre; haced que se oiga vuestra voz en favor mío, y bastará para que yo sea dichoso; ponedme a la sombra de vuestra protección, y estaré seguro. Alcanzadme de vuestro divino Hijo la gracia de no pecar más mortalmente, sí de servir con fidelidad y amor a mi Dios y Señor, para que después de haberos visitado con devoción en vuestro santo Templo, sea el fruto de mi corazón gozar de vuestra compañía en el Templo de la gloria. Concededme también la gracia que deseo en esta Novena, si conviene al bien de mi alma. Coros celestiales, ensalzad a María, corno Reina suprema de los Cielos. Amén. 

Terminar con las oraciones finales para todos los días. 



DÍA SEXTO 

[Ir al principio de esta página] 

Respeto y veneración que se debe al santo templo del Pilar de Zaragoza 

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. 



Por respeto a la Majestad del Señor que habitaba el templo de Jerusalén, no entraban los judíos sin purificarse antes. Los Levitas, aunque consagrados al culto del Señor, no pasaban del atrio destinado para los sacrificios. A los Sacerdotes les permitía entrar en el Santuario a ofrecer el incienso sobre el altar de oro, pero rara vez tenían este honor. Sólo el sumo Sacerdote entraba en el Santo de los Santos una sola vez en el año. Estas precauciones asombrosas se dirigían todas a dar una alta idea de la divinidad, y a inspirar el respeto que se le debía en el Templo. Pero estas precauciones son más para nosotros, que por una gracia inefable, poseemos en nuestros templos la realidad que se simbolizaba en aquellas nobles figuras. Por ellas nos enseña el Señor que al acercarnos al Santuario, debemos sentirnos penetrados de un religioso temblor, humillarnos y confundirnos, considerando la infinita Majestad de nuestro Dios y la vileza de nuestro ser. Mas si este religioso pensamiento, debe excitar mi fe, mi respeto y veneración a todos los templos; este Propiciatorio y Cámara Angelical erigida en Zaragoza por mandato de la Santísima Virgen, tienen otra excelencia, otra dignidad y privilegio grande, que debe excitar en mí sentimientos y demostraciones de un santo temor, de una humildad profunda, de un sumo respeto y veneración, porque éste es el lugar que la Reina de los Cielos eligió para su culto, aquí fijó sus virginales plantas, aquí permanecen sus ojos y su corazón hasta el fin de los siglos. Adoremos esta tierra santa, santificada con la presencia de Dios y de la Santísima Virgen, y exclamemos con el Patriarca Jacob: ¡Oh cuán terrible es este lugar, verdaderamente ésta es la casa de Dios, y la puerta del Cielo! Así se excitaban nuestros mayores. ¡Con qué respeto, con qué modestia, con qué devoción asistían a este Santo Templo! Pero, ¿cómo ha desaparecido la fe y la piedad de nuestros Padres? ¡Ah, en los días más grandes y misteriosos, se advierten mayores excesos de lujo, de vanidad, y de presunción! 

Oración final. ¡Oh gran Señora! Temo el castigo debido a mis profanaciones, porque considero que mi Señor y Vos sois celosísimo del honor de vuestra santa Casa, y que las irreverencias que se cometen en ella las llama el Señor abominaciones pésimas. Libradme, Madre amorosa, no permitáis que el Señor descargue sobre mí los anatemas con que amenaza a los profanadores de su santo Templo. Yo me aplicaré todo a reformar mi conducta en una materia de tanta importancia. Asistiré con todo el respeto que pide la presencia del Señor. No olvidaré jamás que el Templo santo está destinado únicamente a la oración y a la celebración de los más augustos y terribles misterios, y así entraré en él con el mayor recato, con una suma modestia y religioso respeto, y o adoraré en espíritu y en verdad. Sea así, Madre tierna y haced por vuestra poderosa intercesión, que tenga el debido cumplimiento cuanto os ofrezco. Concededme también la gracia particular que deseo, si conviene para mi salvación. Criaturas todas de la tierra, saludad a María como gran Señora del Universo. Amén. 



Terminar con las oraciones finales para todos los días. 



DÍA SÉPTIMO 

[Ir al principio de esta página] 

El santo templo del Pilar de Zaragoza y el templo vivo de nuestra alma 

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. 

¡Qué ideas tan sublimes me hacen concebir la grandeza, la hermosura, el primor y ornato de tan santo Templo, magnífico Tabernáculo de la Madre de Dios! ¡La santidad de este sitio y de su peculiar elección; los himnos y cánticos de alabanza que se le tributan; la concurrencia y devoción de los fieles! Aquí se invoca su santo nombre: aquí resuenan sus altos privilegios: aquí se ostenta su bondad y su clemencia. ¿Qué diré del aparato, la magnificencia y solemnidad con que se celebran los augustos misterios de nuestra Religión? ¡Oh templo angélico! Tú arrebatas mi pensamiento, y me representas otro templo más suntuoso, el templo vivo de mi alma, su grandeza, su excelencia, su inmortalidad, y la santidad con que debo conservarla. Sí. Yo soy el templo que Dios eligió para su habitación. Así lo dice el Apóstol. El supremo Artífice levantó ese templo vivo para su morada, y lo consagró para sí Jesucristo por el Bautismo. Pero ¡oh gran Dios! ¡Cuánto más augusto, más noble y perfecto que este material tabernáculo que miramos! Las expensas y precio de su fábrica, fueron los de su propia sangre. El ara es mi corazón en que Vos queréis ser honrado. El fuego que ha de consumir las víctimas de mis afectos desarreglados es la caridad, y la misma la que ha de exhalar hasta el Cíelo el incienso y los perfumes de fervorosos suspiros. La lámpara que ilumina es la fe, que brilla entre una sagrada obscuridad, que le hace más venerable. Las columnas que le sostienen, la esperanza; sus joyas, los dones infusos del divino Espíritu; y todos sus ornamentos y vestiduras, la rica estola de la gracia santificante. El Sacerdote elegido por Dios para los sacrificios, y para alimentar de continuo el fuego sagrado del Altar es cada uno de los fieles. ¡Qué dignidad la nuestra, cristianos! ¡Qué hermosura la de un alma, que es templo animado de Dios, y sobre la cual bajó el Espíritu Santo para hacer en ella perpetua mansión! 

Oración final. ¡Oh Madre del supremo Criador! Vuestro Dios e Hijo al contemplar la hermosura de un alma que él posee para la Gracia, se manifiesta enamorado y como asombrado de su belleza. Pero ¡ah! ¿dónde está la primera excelencia y dignidad de un alma? ¿Dónde el primor de este Templo vivo consagrado a Dios en el Bautismo? ¿Qué se ha hecho del brillo del oro de las virtudes? ¡Ay de mí! El ha quedado profanado por la culpa, el humo del pecado le dejó enteramente obscurecido. Ya no se ve allí señal alguna de la bella imagen de Dios y esta hija de Sión, de cuya hermosura el Señor se complacía tanto, es ya fea y abominable a sus divinos ojos. ¡Oh cuán digna es de lástima mi pobrecita alma! Haced, Señora, que vuelva a su Dios, y recobre su dignidad y hermosura con el llanto y la penitencia. Ayudadme y socorredme, Madre amorosa, en tanta necesidad; y haced que cuantas veces o visite en este Templo material, pida cuenta a mi alma del adelantamiento espiritual que debo hacer en el camino de la virtud y perfección cristiana. Renovad mi espíritu, purificad mis afectos, santificad el templo interior de mi alma, y así mereceré cantar vuestras alabanzas en el templo de la Gloria. Concededme la gracia que os pido en esta Novena, si conviene al bien de mi alma. Los ángeles os alaben. Amén. 

Terminar con los oraciones finales para todos los días. 



DÍA OCTAVO 

[Ir al principio de esta página] 

Devoción, celo y cultos fervorosos de nuestros mayores a la Madre de Dios del Pilar, en su santo templo 

Comenzar con las oración preparatoria para todos los días. 

¡Oh Reina de los Cielos! Apenas brillasteis como estrella mística sobre Zaragoza, esparcisteis vuestros resplandores sobre toda la nación española; y cuando Vos, aurora divina, iluminasteis este mismo sitio, se anunció el Evangelio, se levantó el estandarte de la Cruz, y el culto supersticioso fe despreciado: así se transformó en un lugar de Religión y de piedad el que antes lo había sido de abominación. Nuestros mayores, sumamente agradecidos, excitaron su celo ardiente, su piedad extremada, y los cultos más fervorosos hacia Vos, como a su celestial Protectora. Su ardiente celo no se limitó a frecuentar a todas horas el templo Angélico, sino que extendieron sus solícitos esmeros en contribuir a la magnificencia, primor y ornato de esta casa de ángeles, hasta hacerla una de las maravillas del mundo, y digna habitación de la Madre de Dios, que la había honrado con su presencia. Y no sólo en los felices días de la tranquilidad y de la paz, sino también en las más sangrientas persecuciones y en las más urgentes angustias, conservaron siempre puro y jamás profanado, este sagrado asilo de su refugio, no dudando sacrificar lo más precioso en su conservación y su defensa. ¡Oh devoción, celo y cultos fervorosos de nuestros mayores! Otras naciones han estado, si no enemigas, al menos entibiadas en la veneración y obsequio de la Santísima Virgen, pero la católica España se ha visto cada vez más solícita y Zaragoza más fina en el honor de Su amada Protectora. Nunca, jamás, se ha podido entibiar en los zaragozanos este celo por el objeto de su devoción, cada vez más constantes han dado bien claros testimonios de que nadie podía separarlos de la Columna Angélica en que fueron exaltados. 

Oración final. ¡Oh Madre poderosa! ¡Cómo os habéis manifestado defensora del honor de este delicioso tálamo que os preparó el Salomón divino! Vos hicisteis, que a toda costa se conservase respetada esta Arca del testamento entre tantos Filisteos enemigos. Haced que agradezcamos este celo, esta bondad, estos triunfos del poder ejercido desde ese Pilar santo, y repitamos a Vos, nuestra amada Protectora, aquellas consoladoras palabras: Tú eres la gloria de esta Jerusalén, la alegría de este Israel, la honra inestimable de este pueblo tuyo, y así os empeñaremos a que Vos pronunciéis a nuestro favor aquellos dulces acentos; vosotros sois mis amados, mi gozo y corona. Esta será nuestra completa felicidad en esta tierra de miserias, y nos inspirará la segura confianza de entonar eternamente vuestros cánticos en el reino de la Gloria. Sea así, Madre piadosa, y concededme la gracia que os pido, si me 

conviene. Coros celestiales, ensalzad a María como Reina suprema de los Cielos. Amén. 



Terminar con los oraciones finales para todos los días. 



DÍA NOVENO 

[Ir al principio de esta página] 

Gratitud de los españoles a su excelsa protectora por los infinitos beneficios que desde su venida ha dispensado a nuestra España 

Comenzar con las oración preparatoria para todos los días. 

¡Soberana Reina de los ángeles! no ceso de admirar los singulares beneficios que en todo tiempo habéis dispensado a esta gloriosa Jerusalén, y mi alma se enajena de gozo al considerar que Vos habéis sido siempre el objeto más tierno de la gratitud española. ¡Oh gran Señora! Los españoles han estado siempre reconocidos a vuestros beneficios, y ha multiplicado obsequios los más fervorosos, en que os habéis complacido. La venerable antigüedad nos asegura, que en Zaragoza jamás han faltado verdaderos adoradores que, postrados ante la celestial Columna, os han ofrecido sus homenajes. La concurrencia al templo Angélico, las continuas adoraciones, las cesiones magnificas, las ricas joyas, los votos y ofrendas, todo confirma la gratitud más fina. ¡Qué solemnes festividades! ¡Cuántas oraciones en vuestro obsequio! ¡Con qué júbilo entonaban nuestros mayores vuestras alabanzas! ¡Con qué devoción oraban privadamente por todos los ángulos de vuestro magnífico Propiciatorio! ¡Cómo derramaban lágrimas de ternura en el afecto de su devoción! ¿Qué no hicieron en vuestro obsequio aquellos buenos hijos, los Fernandos, los Felipes, los Alfonsos, los Carlos, y cuánto se han empeñado todos los españoles en alabaros y ensalzaros como excelsa Protectora de nuestra España? ¡Pero ah!, ¿cómo se ha apagado entre nosotros aquel fuego que se comunicó a nuestros Monarcas y a tantos que veneraron agradecidos a la Reina del Cielo, en la cámara angelical de Zaragoza? ¡Prelados santos, héroes justos de la antigüedad, que llorabais en este sitio en el exceso de vuestra ternura! ¿Por qué no dejasteis a vuestros hijos, como otro Elías a su discípulo, el espíritu de vuestra devoción? 

Oración final. ¡Oh excelsa Protectora! ¿Es esta la ciudad que produjo una serie innumerable de mártires? ¿Es esta la patria de los Valeros, de los Vicentes, de los Braulios? Dónde está el esplendor que le adquirieron los Torcuatos, Segundos, Indalecios y de más discípulos de nuestro Apóstol Santiago? Vos les comunicasteis el espíritu de su fervor, Vos les dispensasteis dones y gracias celestiales, Vos les colmasteis de prosperidades y bendiciones. ¡Oh Madre compasiva! ¿No habréis reservado siquiera una sola bendición para nosotros? ¿Acaso nos habréis olvidado? ¿Pero cómo puede una madre olvidar a sus hijos? Ya sé que Vos os desdeñaréis de recibir unos corazones esclavos de la vanidad, tributarios del vicio, y las alabanzas proferidas por unas lenguas que a cada paso blasfeman vuestro santo nombre. Pera volved los ojos sobre vuestro reino, mirad a vuestra amada ciudad. Mostrad que sois nuestra Madre. Aquí tenéis vuestros hijos postrados ante Vos, derramando lágrimas de contrición, y asidos con lazo el más fuerte de amor a vuestra sagrada Columna; no os dejaremos, ni nos separaremos de vuestra presencia, hasta que nos deis vuestra bendición. ¡Oh Madre de Dios del Pilar! Esta esperanza nos anima, esta protección nos alienta. Yo, Señora, el más indigno siervo, me consagro todo a Vos desde esta hora, para que dispongáis de mí a vuestro arbitrio. Admitid este cordial obsequio, y contadme en el dichoso número de vuestros esclavos, sellando mi frente con la preciosa marca de vuestro dulcísimo nombre, para que el cielo y la tierra vean que lo soy. Confieso, mi adorada Reina, que me hace indigna de esta gracia, el notable descuido que he tenido en obsequiaros, y en imitar vuestras virtudes. Pero sois Madre tierna y compasiva, y sabéis perdonar semejantes agravios. ¡Oh Reina celestial! 

He concluido la súplica que os he hecho en este devoto Novenario. Espero con confianza, que me habréis concedido cuanto he pedido, siendo todo a mayor honra y gloria de Dios, obsequio vuestro, y bien de mi alma. Conformo mi voluntad con la vuestra, y no quiero, sino lo que Vos queráis. ¡ Oh Madre amada! Me despido de Vos con lágrimas de ternura, alcanzadme el perdón de mis culpas, dadme vuestra bendición, cubridme con vuestro manto. No despreciéis mis súplicas, pues ya os entono himnos de gloria en testimonio de mi gratitud. Acordaos del Jefe supremo y pastor universal de la Iglesia, y de nuestro Prelado diocesano. Bendecid a los reyes católicos y príncipes de nuestro reino. Derramad vuestros dones sobre nuestra España eminentemente católica. Mirad desde el Cielo, visitad y haced florecer esta viña, que plantó vuestra diestra sagrada. Mostraos Madre de los españoles, guardad vuestros hijos en este valle de lágrimas, y conducidlos al reino eterno de la Gloria. Criaturas todas de la tierra, saludad a María, como gran Señora del Universo. Amén. 

Terminar con los oraciones finales para todos los días.

lunes, 8 de octubre de 2018

7. ACTIVIDAD PARROQUIAL.

7. ACTIVIDAD PARROQUIAL

Hablar de la actividad parroquial es como decir “por qué suenan las campanas”. Muy escasa la diferencia entre una y otra parroquia; así mismo, notaremos algunas pequeñísimas diferencias en el informe presentado por el Presbítero Horacio Gómez de autoría del padre José Dubel ya citado, y las actividades en este periodo. 

En semana se celebra la Eucaristía todos los días en forma fija a la seis y a las siete de la noche; el sábado y el domingo se reparten los horarios según las necesidades de los fieles. Excelente es la participación en las misas de precepto. Es de notar el gran número de comuniones en las misas dominicales y la presencia participativa de jóvenes. Continúa la afluencia de personas de barrios vecinos y aún de toda la ciudad a las celebraciones litúrgicas de la parroquia. 

Sacramento de la Reconciliación y Penitencia 

Permanentemente y en especial sábados y domingos hay disponibilidad por parte de los sacerdotes y facilidad de acceso a este sacramento por parte de los fieles. Atrás hemos mencio­nado la asistencia de Monseñor Tulio Duque Gutiérrez, Arzobispo Emérito de Pereira durante estos dos días. 

Así mismo, contamos con la presencia de seminaristas y sacerdotes del Seminario Mayor de Nuestra Señora. 

Por mucho tiempo había prestado este servicio los domingos el Padre Alvaro de la comunidad de los padres Terciarios Capuchinos calificado como competente psicólogo y orienta­dor espiritual; la gente acudió masivamente a este servicio sacramental. 

Bautismo 

Los Bautismos se realizan el primer domingo de cada mes precedido del cursillo de preparación para padres y padrinos el sábado anterior, generalmente orientado por el Diácono Javier Aristizábal. Este sacramento es administrado por el Párroco o por el Diácono mencionado. 

La afluencia a la recepción de este sacramento es numerosa. Confirmación 

Se realiza una vez al año en la visita del Señor arzobispo o uno de los Vicarios. Durante el año todos los sábados se hace secuencialmente la debida preparación a cargo de los catequis­tas de la parroquia y supervisados por el Párroco. 

Matrimonio 

En el año se celebran actualmente un promedio de 26 matrimo­nios cumpliendo la exigencia del cursillo prematrimonial, y realizada y legalizada la información y diligencias pertinentes. La celebración se realiza siempre con emotiva solemnidad. 

Unción de los enfermos 

Se atiende a solicitud de las familias y según las necesidades que manifiestan los ministros de la Eucaristía quienes visitan semanalmente los enfermos. 

Celebraciones litúrgicas anuales Navidad 

Se resalta en este tiempo navideño la alegría y el entusiasmo que se vive en la Parroquia. Se celebra la novena de navidad con los niños en la tarde y con los adultos en la noche. El programa especial para los niños es el MONAÍN dirigido por jóvenes universitarios consistente en actividades lúdicas y formativas. 

Se aprovecha este tiempo para impulsar la pastoral social y caritativa con los programas orientados a favorecer especial­mente a los niños y personas pobres. 

Semana Santa 

Podría decirse que es la celebración litúrgica más esplendorosa que se hace en la ciudad. Se realizan todas las procesiones tradicionales y se celebran los actos litúrgicos con gran fervor y devoción. La participación en el viacrucis del viernes santo es masiva y saturada de piedad y gran recogimiento. 

La celebración pascual del Sábado Santo “es la más bella y emocionante que se haya vivido en toda la vida” según testimonio de algunas personas de la parroquia y de la ciudad. La participación multitudinaria desborda los límites y capacidad del templo y sus alrededores. 

En algunos años se contó con eminentes predicadores como el muy recordado Monseñor Augusto Trujillo Arango, el Presbítero doctor Noel Alain Cardona Restrepo, Canciller y asesor jurídico de la Arquidiócesis de Manizales, el Presbítero Octavio Barrientos, Rector de la Universidad Católica de Manizales, y el Presbítero Germán Llano Ruiz. 

Actos Devocionales realizados en la Parroquia 

* Exposición y adoración del Santísimo 

* Rezo diario del santo rosario 

* Novenario de difuntos para personas fallecidas en la Parroquia 

* Práctica del Santo viacrucis los viernes de cuaresma 

La parroquia ofrece catequesis pre sacramental para el Bautismo, Confirmación y Primera Comunión, impartida a lo largo del año a partir de la primera semana después de Semana 

Santa. Se cuenta con un buen número de catequistas debidamente motivados y preparados. 

El cursillo pre bautismal para padres y padrinos se realiza el sábado anterior al primer domingo de cada mes y es orientado por el Diácono Javier Aristizábal. 

Nueva Evangelización 

El grupo de personas comprometidas en la Nueva Evangelización ha recorrido las etapas de casa de reunión, retiro de evangelización y actualmente está en proceso de formación de pequeña comunidad. Está orientado y supervisado por el Padre Dubel Londoño y tiene una coordinadora interna: la señora Nancy Marín. En esta comunidad naciente se ha dado un paulatino crecimiento espiritual y compromiso apostólico. 

Pastoral de enfermos y de la salud 

Se visita y atiende semanalmente a los enfermos; este servicio es prestado todos los domingos por el Diácono Javier Aristizábal, quien les lleva la sagrada comunión a los enfermos; además, los ministros extraordinarios de la comunión que son Aracely Soto quien atiende gran número de enfermos en la Clínica Instituto del Corazón los días lunes, miércoles y viernes, y María del Carmen Flor Mateus que atiende otro gran número de enfermos los días miércoles, viernes y domingos en los sectores y de 30 a 40 enfermos en la Clínica Instituto del Corazón, los martes y los Jueves. 

En esta pastoral se presta un gran servicio ya que los agentes tienen la oportunidad de fortalecer espiritualmente a quienes sufren las limitaciones de la condición humana y esperan una voz de aliento y consuelo. 

Pastoral rural 

La pastoral rural está a cargó de los padres Agustinos de la Linda quienes atienden las veredas de la Linda, Manzanares, Morrogordo, la Palma, y Quiebra de Vélez, veredas pertene­cientes a la Parroquia; con un nutrido grupo de estudiantes del seminario, realizan una desplegada acción pastoral, imparten catequesis, celebran Semana Santa, hacen primeras comunio­nes, celebran bautismos y confirmaciones 

Los padres Agustinos prestan un efectivo servicio en el sector rural, administran los sacramentos de iniciación cristiana y de sanación, su acción pastoral es encomiable, eficiente, valiosa y son un apoyo y ayuda excelente a la pastoral parroquial. 

Grupos parroquiales 

Son grupos dedicados a la formación y crecimiento espiritual por medio de la oración, el estudio de la Palabra de Dios, la convivencia cristiana y la edificación mutua, también tienen proyección social especialmente con los enfermos, ancianos y mujeres jóvenes necesitadas. 

Heraldos del Evangelio 

Su misión es inculcar el rezo del santo rosario en familia por medio de la promoción e integración de oratorios marianos; en la parroquia existen ocho oratorios coordinados por María del Carmen Flor Mateus. 

María de Nazaret 

Es un grupo de oración coordinado por Alba de Peláez; hace dos años funciona en la parroquia, tiene 30 integrantes. Se dedica a la oración de alabanza e intercesión, y al estudio de la Palabra de Dios. También realiza acción caritativa y social, visitando, ayudando y acompañando a los enfermos y a las madres solteras necesitadas. 

Algunas de las obras materiales de la Parroquia 

La construcción de una caseta de guadua, con suficiente amplitud para toda clase de actividades parroquiales, como reuniones, catequesis, encuentros y festividades. 

Precisamente en este sitio se atiende el restaurante para los niños estudiantes pobres del vecindario. 

El mantenimiento en pintura y reparaciones ha sido permanente tanto en el interior como en el exterior de templo, incluyendo también la zona verde. 

Construcción de tres puertas traseras de hierro que le dan seguridad al templo. 

La construcción de un hermoso parque frontal del templo, es un bello jardín, que le da realce y hace parte de la zona verde del entorno de la Iglesia Parroquial. 

La habilitación del lote, zona verde, contiguo al templo, cercado con malla metálica.

viernes, 5 de octubre de 2018

6. GRANDES COLABORADORES Doña Aracelly Soto

6. GRANDES COLABORADORES

Doña Aracelly Soto

En la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, muchos feligreses desconocen la silenciosa actividad pastoral realizada por doña Aracelly. Ya en el capítulo anterior nos hemos referido a esta dama de tanta nobleza. Vecina de este sector durante 32 años la autorizan como testigo fiel de muchos aconteceres de la vida

parroquial. Por inclinación natural de su corazón, resultó como dama voluntaria en una pastoral social de la Clínica de los Seguros Sociales, durante 12 años, colaborándoles a los enfermos.

Este mismo grupo fundó el “Hogar de Paso”, lugar para prestarles la colaboración a los familiares de los enfermos. Al llegar el padre Hernán a la administración de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, le hizo frente a toda esa actividad social del grupo que antes parecía ser sólo de la Clínica. Ahora, es la Parroquia la que ha estado al frente de ese grupo de admirables damas; ellas, no sólo han estado frente al Hogar de paso, sino también al Restaurante en donde se proporciona el- almuerzo a muchos niños estudiantes pobres del sector. La hija de doña Aracelly, Adriana Aristizábal Soto, administradora de Empresas, comunicadora social y periodista y diplomática es cónsul en Nueva York. Ella se ha convertido en una verdadera embajadora y, gracias a ella, está tomando fuerza la actividad en el Restaurante atendido por las damas voluntarias.

jueves, 4 de octubre de 2018

6. GRANDES COLABORADORES Doña Lina Patricia Velásquez Henao - Doña Colombia Mejía de Jiménez

6. GRANDES COLABORADORES 


Doña Lina Patricia Velásquez Henao 

Principió su labor al frente del Despacho Parroquial el 20 de marzo de 2007, siendo párroco el Presbítero Horacio Gómez Orozco, con quien laboró hasta el 14 de marzo de 2010. Luego, continuó con el Presbítero Jorge Eliuth López Hernández, quien fue nombrado párroco desde el 15 de marzo de 2010; el padre Jorge Eliuth estuvo frente a la Parroquia hasta el 31 de diciembre de 2011; le siguió el presbítero Héctor Hernán Ramírez Ríos. 


6. GRANDES COLABORADORES 

Doña Colombia Mejía de Jiménez 

Honores rendimos a doña Colombia, una de las fundadoras del templo de Nuestra Señora del Pilar. De nuestro vecindario se fue hace unos siete años a residir en Armenia (Quindío), en donde falleció a principios del mes de mayo del año (2012), a la edad de 89 años. 

Oriunda de Salamina, en donde fue alcaldesa. La mayor parte de su tiempo vivió en Manizales, en donde dejó historia por su emprendimiento y su civismo. Colaboró en fundacio­nes como la Cobija del Pobre y promovió campañas como la Operación Almohada para garanti­zarles la dormida a familias más pobres.

Doña Colombia había estudiado Psicopedagogía en Bogotá. En Manizales fundó el Colegio Colombia, en donde dedicó mucho de su tiempo a los niños.

miércoles, 3 de octubre de 2018

6. GRANDES COLABORADORES Doctor Ramón de Jesús Correa Jaramillo

6. GRANDES COLABORADORES 

Doctor Ramón de Jesús Correa Jaramillo 

Coprotagonista en la historia de nuestra Parroquia. Ya mencionamos su actividad cuando intervino en la consecución del sitio para la construcción del templo. Era don Ramón Correa, por esa época, empleado de las altas esferas en el Instituto de Crédito Territorial y, por esta misma época, había llegado como residente del núcleo uno de la célula cuatro de este sector. 

Además de ser conocedor del sector, su pretérito fue de importancia para el desarrollo de nuestra Parroquia; en efecto, fue estudiante del Seminario y por coincidencia condiscípulo de muchos sacerdotes de la Arquidiócesis y, entre ellos, algunos relacionados con nuestra Parroquia: Monseñor Duván Isaza, Pbro. Antonio Nieto, Pbro. José Pablo Escobar. Recordemos que fue el encargado de preparar el sitio para la primera Liturgia ya como Parroquia, cuando fue nombrado como primer administrador el citado Pbro. Isaza; fue precisamente a las puertas del núcleo en donde reside el doctor Ramón. 

Cuando el doctor Ramón dejó sus estudios en el Seminario, fue a Bogotá en donde validó su bachillerato en el Colegio Nicolás Esguerra. Ya en su época de “abuelo” cursó estudios de Jurisprudencia en la Universidad de Caldas y, en 1986, recibió su diploma como abogado. 

Ha sido el doctor Ramón un diligente celador del desarrollo de las actividades parroquiales. Cabe aquí una anécdota inolvida­ble: un político de pueblo ofreció $ 500.000 (quinientos mil pesos) para la construcción del templo, con la condición de que el párroco le firmara la cuenta por un millón de pesos, con el fin de pasarles medio millón a un grupo de damas grises de uno de los pueblos del oriente de nuestro Departamento. El doctor Ramón conoció de la trampa del politiquero, pues ni damas grises existían en esos lares. Así mismo, el señor Hernando Henao, periodista e investigador vinculado con el Poder Judicial intervino para evitar el fraude; el templo no contó con el auxilio y el politiquero seguramente debió optar por otro camino para ganarse el dinero que tenía en mente.

martes, 2 de octubre de 2018

6. GRANDES COLABORADORES Diácono Javier Aristizábal Aristizábal

6. GRANDES COLABORADORES 

Diácono Javier Aristizábal Aristizábal 

Este hijo de Pensilvania llegó a vivir en Villa Pilar; antes de existir la Parroquia era bastante conocido en el vecindario. Puede suponerse que Nuestra Señora del Pilar pasó sobre su residencia y con su manto sagrado lo cubrió a él y a su familia y los comprometió con la acción en pro de la Parroquia de la que ha sido no sólo un fiel testigo desde su iniciación, sino también un colaborador incondicional. Hasta 1985 vivió al frente del Templo; luego fue a vivir unas cuadras más arriba, justo donde está marcado el límite de lajurisdicción parroquial. 

En el CECAM realizó estudios de Filosofía y Teología; del grupo fueron cuatro candidatos para el diaconado. Sólo él fue seleccionado y el 15 de diciembre de 1990, recibió, de manos de Monseñor Betancur Tirado la orden anhelada y, desde entonces, ha sido como mano derecha en la Parroquia. Los domingos visita a los enfermos del sector de Villa Pilar y les proporciona asesoría espiritual; está íntimamente ligado con la Pastoral de la Salud.

lunes, 1 de octubre de 2018

6. GRANDES COLABORADORES Presbítero José Dubel Londoño Ríos

6. GRANDES COLABORADORES 

Presbítero José Dubel Londoño Ríos 

José Dubel oriundo de San Félix (Caldas), nació el 30 de julio de 1940; hijo de Manuel y Clementina, y bautizado por el Padre Misael Toro en el Templo parroquial de San Félix en donde también recibió posteriormente los sacramentos de la Confirmación y primera Confesión y Comunión. Allí mismo sirvió como monaguillo e inició sus servicios de apostolado en el templo, pues dirigió un grupo de la Cruzada Eucarística. 

Estudios: 

Cursó primaria en la escuela de varones de San Félix; luego, en la misma población ingresó al seminario de la Consolata con los Padres Misioneros Italianos, pasó luego a Bogotá en donde cursó otros dos años de bachillerato, también con los religiosos de la misma comunidad. En 1960 ingresó al Seminario Menor de Manizales para terminar su bachillerato y en 1961 pasó al Seminario mayor de Manizales, en donde cursó estudios de filosofía y Teología. 

De manos de Monseñor Arturo Duque Villegas, Arzobispo de Manizales, recibió la ordenación sacerdotal. 

En 1968 inició su ministerio sacerdotal en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de la Dorada donde permaneció sólo seis meses; luego fue trasladado a Samaná (Caldas) en donde, entre otras labores pastorales, trabajó con los jóvenes y con ellos fundó el Centro Religioso Cultural y Recreativo (CERCUR) destinado a su formación integral. 

En 1969 fue trasladado a Bolivia Caldas y, en el mismo año, a la Parroquia de Salamina; allí ingresó al magisterio y trabajó en el Instituto Salamina como profesor de Religión por cuenta de la Parroquia. 

En 1971 pasó a Florencia Caldas en donde recibió nombramiento como rector del colegio Pió XII del corregi­miento. 

En 1973 fue nombrado administrador Parroquial de San Daniel y continuó como rector del colegio oficial mixto de la localidad. 

En Febrero de 1976 recibió traslado a la Parroquia de Aranzazu como Vicario Parroquial y asumió como capellán profesor del colegio Pío XI. 

En Febrero de 1977, fue nombrado Vicario Parroquial de San Antonio en Manizales y trasladado como profesor capellán al Instituto Técnico Industrial de la ciudad. 

En Agosto de 1978 pasó a la Parroquia de Neira como Vicario Parroquial y como capellán profesor en la Normal Nuestra Señora del Rosario. 

En abril de 1980 recibió traslado como profesor capellán al Colegio Mariano Ospina Pérez de Manizales, jornada de la tarde, y en junio del mismo año a la Parroquia de San Joaquín de Manizales. 

En Febrero de 1981 recibió traslado como Vicario Parroquial a la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Villa María, mientras continuó con su vinculación al Colegio Mariano Ospina Pérez, hoy Colegio Integrado Villa del Pilar. 

Entre los años 1983 y 1986 realizó estudios nocturnos en la Universidad católica de Manizales y obtuvo el título de Licenciado en Educación con Especialidad en Ciencias Religiosas. 

En 1991, dejó la parroquia de Villa María y se trasladó a su residencia familiar mientras prestaba sus servicios pastorales en varias parroquias, y luego fue adscrito a la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar en Manizales. 

En marzo de 1992 recibió el nombramiento y se posesionó como Supervisor de Educación al servicio del departamento de Caldas y, en enero del 2003, hizo traspaso con igual cargo al servicio del municipio de Manizales. 

El 30 de Julio de 2005, renunció como directivo docente y continúa adscrito a la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar en Manizales.